Protección de datos, IA y soberanía digital: encuentro de diálogo para incidir en el debate
7 de septiembre de 2026
Desde ODIA realizamos, junto a la Fundación Friedrich Ebert Argentina, una mesa de diálogo multisectorial sobre el nuevo Proyecto de Ley de Protección de Datos Personales que busca reemplazar la Ley 25.326. Nos reunimos con representantes de sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, universidades, equipos legislativos y empresas del sector privado para discutir cómo se relacionan la protección de nuestros datos, el desarrollo de la industria tecnológica nacional y la soberanía digital.
El objetivo del encuentro fue abrir una conversación entre sectores y construir aportes concretos antes de que el proyecto llegue al recinto del Congreso. Como compartimos en nuestra publicación del encuentro en Instagram, debatimos sobre consentimiento, uso de datos públicos, entrenamiento de inteligencia artificial, decisiones automatizadas y transferencias internacionales.
En la apertura presentamos nuestro análisis del borrador fechado el 1 de julio de 2026, que recibimos del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado para realizar aportes. Trabajamos sobre sus problemas de coherencia interna y su relación con otras normas, y también sobre las decisiones políticas que atraviesan el texto. Las observaciones que compartimos durante la mesa se refieren a esa versión del proyecto. Ese trabajo quedó plasmado en un resumen ejecutivo sobre protección de datos y soberanía informática y en un cuadro de observaciones artículo por artículo.
Uno de nuestros puntos de partida fue discutir qué significa «actualizar» una ley. La antigüedad de una norma, por sí sola, no explica qué debe cambiar: necesitamos identificar qué problemas queremos resolver, qué derechos están en juego y a quiénes favorecen las nuevas reglas. En el intercambio cuestionamos la idea de que regular necesariamente frena la innovación. También planteamos que la protección de datos tiene una dimensión colectiva y productiva: importa quién concentra la información, quién puede explotarla y cómo se distribuyen los beneficios de ese uso.
El consentimiento ocupó un lugar central. Expusimos nuestra preocupación por el desplazamiento de la decisión de la persona titular hacia supuestos que habilitan el tratamiento de sus datos, incluidos el consentimiento tácito y el interés legítimo. En relación con la inteligencia artificial, propusimos preguntas concretas: ¿para qué se entrena un modelo con información personal?, ¿cómo se informa a quienes aportan esos datos?, ¿qué riesgos y medidas de seguridad se contemplan? Señalamos que invocar el entrenamiento de IA no alcanza para responder esas preguntas.
También vinculamos las transferencias internacionales con la industria tecnológica nacional. Advertimos sobre el posible impacto de menores resguardos en cooperativas informáticas y pequeñas empresas que proveen servicios a municipios y otros actores locales. La discusión sobre soberanía incluyó la dependencia del Estado respecto de proveedores extranjeros y la continuidad de sus sistemas. Nos preguntamos quién controla la infraestructura y bajo qué jurisdicción opera: la ubicación física de un servidor, por sí sola, no resuelve esos interrogantes. En ese marco, conversamos sobre las tensiones entre los compromisos internacionales de la Argentina y las reglas propuestas para transferir datos.
Los espacios de experimentación regulatoria, conocidos como sandboxes, abrieron otro debate. Nos preguntamos si su diseño permite probar tecnologías con garantías o habilita excepciones que debilitan la protección de las personas. El intercambio puso el foco en los límites de esas autorizaciones, la capacidad técnica de la autoridad que debe evaluarlas y las herramientas que tendrían usuarios y jueces frente a un conflicto.
Una contribución importante fue mirar también lo que falta en el proyecto. Durante la discusión sobre investigación y capacidades de control, conversamos sobre incentivos para desarrollar tecnologías que protejan la privacidad, la articulación con universidades y el sistema científico, y los recursos, la independencia y la rendición de cuentas de la autoridad de aplicación. Sumamos preguntas sobre el acceso efectivo a la justicia, la responsabilidad por daños y la posibilidad de exigir respuestas a empresas que operan en el país. Proteger derechos requiere instituciones y capacidades que permitan hacerlos efectivos.
Hacia el cierre abordamos una distinción clave: que un dato sea visible en una red social no equivale a autorizar cualquier uso posterior. En el intercambio sobre datos disponibles en redes y ciberpatrullaje, planteamos los riesgos de recolectar y cruzar publicaciones para construir perfiles sensibles, por ejemplo sobre orientación sexual o posiciones políticas. Cuestionamos la equiparación de las plataformas con una plaza pública y discutimos qué límites deben existir para el tratamiento de esa información.
Nos llevamos una agenda de trabajo que combina protección de derechos, desarrollo tecnológico e institucionalidad. Desde ODIA propusimos avanzar hacia políticas públicas con resultados concretos y construir alternativas de gobernanza digital desde las organizaciones, el sector productivo, la academia y los equipos legislativos. Ese fue el sentido de reunir miradas distintas: transformar el análisis crítico en propuestas para incidir en el debate.
Agradecemos a todas las personas y organizaciones que participaron y sumaron la perspectiva de su sector. Desde ODIA seguimos impulsando espacios de diálogo para intervenir en las decisiones que definen nuestro futuro digital.
La grabación de la mesa redonda permite consultar la presentación y los intercambios que retomamos en esta reseña.
Publicamos el resumen ejecutivo «Protección de datos y soberanía informática» (PDF), sobre los impactos del proyecto en la industria tecnológica argentina y las capacidades operativas del Estado, y el cuadro de observaciones artículo por artículo (PDF), con el detalle de nuestras observaciones al texto.
Compartimos la invitación y el programa del encuentro «Protección de datos, industria tecnológica y soberanía informática» (PDF), con los fundamentos de la convocatoria y los ejes de trabajo.